Cada niño tiene una manera particular de aprender, comunicarse, relacionarse y desenvolverse en su entorno. Sin embargo, en algunos casos estas diferencias pueden estar relacionadas con condiciones del neurodesarrollo como el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) o el Trastorno del Espectro Autista (TEA).
Hablar de neurodiversidad significa reconocer que existen diferentes formas en las que funciona y procesa la información el cerebro humano. Comprender estas diferencias permite acompañar mejor a los niños, evitar etiquetas innecesarias y, cuando corresponde, buscar una evaluación profesional de manera oportuna.
¿Qué es la neurodiversidad?
La neurodiversidad hace referencia a la variedad natural de formas en que las personas pueden pensar, aprender, comunicarse, prestar atención y relacionarse con los demás.
Dentro de este concepto se encuentran diferentes condiciones del neurodesarrollo, entre ellas el TDAH y el autismo. Cada niño puede presentar características diferentes y, por ello, no es recomendable comparar su desarrollo directamente con el de otros niños.
Lo importante es identificar si determinadas características están interfiriendo de manera significativa en su aprendizaje, comunicación, comportamiento, relaciones sociales o vida cotidiana.
TDAH en niños: más que «un niño inquieto»
El TDAH es uno de los trastornos del neurodesarrollo más frecuentes durante la infancia. Puede manifestarse principalmente mediante dificultades de atención, hiperactividad e impulsividad, aunque la presentación puede variar de un niño a otro.
Algunas señales que pueden llamar la atención de los padres o profesores son:
- Dificultad frecuente para mantener la atención.
- Se distrae fácilmente durante las actividades.
- Olvida tareas, instrucciones u objetos con frecuencia.
- Tiene dificultad para permanecer sentado cuando la situación lo requiere.
- Habla excesivamente o interrumpe a otras personas.
- Actúa impulsivamente sin considerar las consecuencias.
- Tiene dificultades para esperar su turno.
- Presenta problemas para organizar sus actividades.
Es importante recordar que todos los niños pueden distraerse, moverse mucho o tener dificultades para seguir instrucciones ocasionalmente. La diferencia está en la frecuencia, intensidad y el impacto que estas conductas tienen en diferentes ambientes, como el hogar, el colegio y las relaciones con otros niños.
Además, no existe una única prueba que permita diagnosticar TDAH. La evaluación requiere considerar diferentes aspectos del comportamiento y desarrollo del niño, además de descartar otras situaciones que pueden producir síntomas similares.
Autismo en niños: comprender el Trastorno del Espectro Autista
El Trastorno del Espectro Autista (TEA) es una condición del neurodesarrollo que puede influir en la comunicación, la interacción social, los intereses y determinados patrones de comportamiento.
Se denomina «espectro» porque las características y necesidades de apoyo pueden ser muy diferentes entre una persona y otra.
Algunas señales que pueden justificar una evaluación del desarrollo incluyen:
- Dificultades para establecer o mantener interacciones sociales.
- Diferencias en la comunicación verbal o no verbal.
- Dificultad para comprender determinadas expresiones sociales.
- Intereses muy intensos o específicos.
- Conductas repetitivas.
- Necesidad marcada de mantener determinadas rutinas.
- Reacciones particulares ante sonidos, texturas, luces u otros estímulos sensoriales.
- Diferencias en la forma de jugar o relacionarse con otros niños.
Sin embargo, presentar una o varias de estas características no significa necesariamente que un niño tenga autismo. Algunas de ellas también pueden aparecer en niños con un desarrollo diferente o en otras condiciones.
El diagnóstico debe realizarse mediante una evaluación profesional que considere la historia del desarrollo del niño, la información proporcionada por los padres o cuidadores y la observación de su comportamiento. No existe un análisis de sangre u otra prueba médica única que permita diagnosticar el autismo.
¿TDAH y autismo pueden presentarse juntos?
Sí. Un niño puede presentar características compatibles con TDAH y también con TEA.
Esto es importante porque algunas manifestaciones pueden parecer similares a primera vista. Por ejemplo, un niño puede tener dificultades para concentrarse por diferentes motivos, mientras que otro puede presentar dificultades sociales que no necesariamente están relacionadas con falta de interés o desobediencia.
Por esta razón, una evaluación adecuada debe analizar al niño de manera integral, teniendo en cuenta su desarrollo, comportamiento, comunicación, aprendizaje y entorno familiar y escolar.
¿Cuándo deberían consultar los padres?
No es necesario esperar a que las dificultades se vuelvan graves para buscar orientación.
Es recomendable conversar con un profesional de salud cuando los padres, profesores o cuidadores observan que determinadas conductas:
- Se presentan de manera persistente.
- Afectan el rendimiento escolar.
- Dificultan las relaciones con otros niños.
- Interfieren con las actividades familiares.
- Generan dificultades importantes de comunicación.
- Parecen diferentes a lo esperado para la edad del niño.
- Generan preocupación constante en la familia.
La identificación temprana permite comprender mejor las necesidades del niño y determinar qué tipo de apoyo puede ser conveniente.
La importancia de evitar las etiquetas
Expresiones como «es flojo», «no presta atención», «es malcriado», «no quiere socializar» o «simplemente es muy inquieto» pueden ocultar dificultades que necesitan ser comprendidas.
Un diagnóstico no debe utilizarse para limitar las expectativas sobre un niño. Por el contrario, puede ayudar a conocer sus fortalezas y necesidades para establecer estrategias adecuadas en casa, en el colegio y en otros espacios.
El objetivo no es cambiar quién es el niño, sino ayudarlo a desarrollar sus capacidades y desenvolverse de la mejor manera posible en su entorno.
Una evaluación puede brindar respuestas
Cuando existen dudas sobre el desarrollo o comportamiento de un niño, el primer paso es buscar orientación profesional.
En el caso del TDAH, la evaluación considera diferentes fuentes de información y no depende de una sola prueba. En el caso del autismo, también se analiza la historia del desarrollo y el comportamiento del niño mediante una evaluación especializada.
Cada niño tiene una historia diferente. Por eso, más que buscar respuestas en comparaciones con otros niños o en cuestionarios encontrados en internet, es importante contar con una evaluación profesional que permita entender qué está ocurriendo.
La infancia es una etapa fundamental para observar el desarrollo, identificar necesidades y brindar el acompañamiento adecuado.
Si tienes dudas sobre la atención, comportamiento, comunicación, aprendizaje o interacción social de tu hijo, no tienes que esperar a que las dificultades aumenten para pedir orientación.
Ante cualquier preocupación sobre el desarrollo de tu hijo, consulta con un profesional de salud. Una evaluación oportuna puede marcar una diferencia importante en su bienestar y desarrollo.
Preguntas frecuentes
¿Qué un niño sea muy inquieto significa que tiene TDAH?
No necesariamente. La inquietud puede formar parte del comportamiento normal infantil. Para considerar un diagnóstico de TDAH se evalúa la persistencia de los síntomas, su intensidad y el impacto que generan en diferentes áreas de la vida del niño.
¿El autismo puede diagnosticarse solamente observando al niño?
La evaluación profesional incluye la observación del comportamiento, pero también considera la historia del desarrollo y la información proporcionada por padres o cuidadores. No existe una única prueba que por sí sola establezca el diagnóstico.
¿Un niño puede tener TDAH y autismo al mismo tiempo?
Sí. Por eso es importante realizar una evaluación integral cuando existen características de diferentes condiciones del neurodesarrollo.
¿Es necesario esperar a que el niño tenga problemas en el colegio para consultar?
No. Si existen preocupaciones sobre su desarrollo, comportamiento, comunicación o interacción social, los padres pueden consultar antes para recibir orientación y determinar si es necesaria una evaluación especializada.