A medida que envejecemos, nuestro organismo experimenta cambios que pueden afectar la masa y la función de los músculos. Sin embargo, una pérdida importante de fuerza y capacidad física no debe considerarse simplemente como una consecuencia normal de la edad.
La sarcopenia en adultos mayores es una enfermedad muscular que se caracteriza principalmente por una disminución de la fuerza muscular y que puede estar acompañada de una reducción de la cantidad y calidad del músculo. También puede afectar el rendimiento físico.
Identificarla de manera oportuna es importante porque la disminución de la fuerza puede dificultar actividades cotidianas y afectar progresivamente la independencia de la persona mayor.
¿Qué es la sarcopenia?
La sarcopenia es una condición progresiva que afecta al músculo esquelético. Es más frecuente en personas mayores, aunque también puede aparecer antes cuando existen otros factores asociados.
De acuerdo con el consenso europeo EWGSOP2, la disminución de la fuerza muscular es uno de los principales criterios para identificar la sarcopenia. La evaluación de la cantidad o calidad muscular ayuda a confirmar el diagnóstico, mientras que un bajo rendimiento físico puede indicar una sarcopenia más avanzada.
Por ello, no basta con observar si una persona ha perdido volumen muscular. La fuerza y la capacidad para realizar actividades físicas también son fundamentales.
¿Cuáles son los síntomas de la sarcopenia en adultos mayores?
La sarcopenia puede desarrollarse progresivamente. Algunas señales pueden aparecer durante las actividades cotidianas y pasar desapercibidas inicialmente.
1. Dificultad para levantarse de una silla
Una señal frecuente es necesitar utilizar los brazos para levantarse o requerir un esfuerzo considerable para ponerse de pie.
Si esta dificultad aumenta progresivamente, puede ser conveniente realizar una evaluación de la fuerza muscular.
2. Dificultad para subir escaleras
Subir escaleras puede comenzar a requerir más esfuerzo, pausas frecuentes o apoyo en las barandas.
Este cambio puede reflejar una disminución de la fuerza de las piernas.
3. Caminar más lentamente
La persona puede notar que ya no camina a la misma velocidad que antes o que necesita detenerse con mayor frecuencia.
La velocidad de marcha y otras pruebas de rendimiento físico pueden formar parte de la evaluación geriátrica de la función muscular.
4. Pérdida de fuerza
Puede resultar más difícil cargar bolsas, levantar objetos, abrir determinados recipientes o realizar tareas domésticas.
La pérdida de fuerza es especialmente importante porque actualmente constituye un elemento central en la identificación de la sarcopenia.
5. Mayor dificultad para realizar actividades cotidianas
Vestirse, bañarse, cocinar, caminar fuera de casa o realizar tareas domésticas pueden comenzar a requerir más tiempo o ayuda.
Cuando estos cambios afectan la autonomía, es recomendable consultar con un profesional.
6. Caídas o inseguridad al caminar
La pérdida de fuerza y función física puede contribuir a problemas de movilidad y aumentar la vulnerabilidad ante las caídas.
En un adulto mayor, una caída puede tener consecuencias importantes, por lo que debe considerarse como una señal para evaluar diferentes factores de riesgo, incluida la función muscular.
¿Por qué aparece la sarcopenia?
El envejecimiento es uno de los factores relacionados con la sarcopenia, pero no es el único.
Entre los factores que pueden contribuir se encuentran:
- Inactividad física.
- Periodos prolongados de inmovilidad.
- Alimentación insuficiente.
- Ingesta inadecuada de proteínas y otros nutrientes.
- Algunas enfermedades crónicas.
- Hospitalizaciones prolongadas.
- Inflamación asociada a determinadas enfermedades.
- Factores relacionados con el estilo de vida a lo largo de los años.
La Organización Mundial de la Salud señala que la inactividad física y una nutrición inadecuada están relacionadas con la pérdida de masa y fuerza muscular, por lo que la actividad física y una nutrición adecuada son factores importantes para la prevención y el manejo de la sarcopenia.
Sarcopenia y nutrición en el adulto mayor
La alimentación cumple un papel importante en la conservación de la masa muscular.
En los adultos mayores pueden existir diferentes situaciones que dificulten una alimentación adecuada, como problemas de salud oral, disminución del apetito, alteraciones del gusto o el olfato, aislamiento social u otras condiciones que pueden favorecer la desnutrición. La OMS señala que la desnutrición y las deficiencias nutricionales aumentan la vulnerabilidad a problemas de salud, incluida la sarcopenia.
Por esta razón, no se recomienda iniciar suplementos de proteínas u otros productos por cuenta propia. La alimentación debe evaluarse de manera individual, especialmente cuando existen enfermedades crónicas o múltiples medicamentos.
¿Cómo se diagnostica la sarcopenia?
La evaluación de la sarcopenia puede formar parte de una valoración geriátrica integral.
El profesional puede evaluar:
Fuerza muscular, por ejemplo mediante pruebas de fuerza de prensión o levantarse de una silla.
Rendimiento físico, mediante pruebas de movilidad y marcha.
Cantidad o calidad muscular, utilizando métodos específicos cuando están indicados.
- Estado nutricional.
- Nivel de actividad física.
- Enfermedades y medicamentos.
- Capacidad para realizar actividades de la vida diaria.
El diagnóstico no debe realizarse únicamente observando el peso corporal o el tamaño de los músculos. La evaluación debe considerar la fuerza, la masa muscular y el rendimiento físico.
¿Cómo prevenir la sarcopenia en adultos mayores?
La prevención debe comenzar antes de que aparezca una pérdida importante de fuerza o movilidad.
Ejercicio y fortalecimiento muscular
El ejercicio adaptado a las condiciones de cada adulto mayor es uno de los pilares para conservar la función muscular.
Las actividades de fortalecimiento pueden formar parte de un programa de ejercicio individualizado, siempre teniendo en cuenta las condiciones médicas y físicas de la persona.
La actividad física también forma parte de las estrategias relacionadas con un envejecimiento saludable y el mantenimiento de la capacidad funcional.
Alimentación adecuada
Una alimentación equilibrada ayuda a proporcionar la energía y los nutrientes necesarios para mantener la función del organismo.
En adultos mayores con riesgo de desnutrición, puede ser necesaria una evaluación nutricional para identificar deficiencias y establecer recomendaciones individualizadas.
Evitar el sedentarismo
Permanecer inactivo durante periodos prolongados puede favorecer la pérdida de capacidad física. Mantenerse activo dentro de las posibilidades de cada persona puede contribuir a conservar la movilidad y la independencia.
Control médico periódico
Las enfermedades crónicas, los periodos de hospitalización, determinados tratamientos y otros factores pueden influir en la salud muscular.
Por ello, los controles médicos y la valoración geriátrica permiten identificar tempranamente cambios que podrían afectar la funcionalidad del adulto mayor.
¿La sarcopenia se puede tratar?
El tratamiento depende de las características y necesidades de cada persona.
El abordaje puede incluir ejercicio de fortalecimiento, intervención nutricional, tratamiento de enfermedades asociadas y estrategias de rehabilitación cuando sean necesarias.
La OMS considera la actividad física y la nutrición factores importantes para la prevención y manejo de la sarcopenia, y contempla intervenciones de rehabilitación orientadas a preservar o recuperar la función.
Por eso, el tratamiento debe ser individualizado y supervisado por profesionales de salud.
¿Cuándo debe acudir un adulto mayor al geriatra
Es recomendable consultar cuando aparecen cambios progresivos como:
- Dificultad para levantarse de una silla.
- Pérdida de fuerza en brazos o piernas.
* Dificultad para caminar o subir escaleras. - Disminución de la actividad física habitual.
- Caídas frecuentes.
- Necesidad creciente de ayuda para realizar actividades cotidianas.
- Pérdida de peso o disminución importante del apetito.
- Recuperación lenta después de una enfermedad u hospitalización.
Estos signos no significan necesariamente que exista sarcopenia. Pueden tener diferentes causas, por lo que una evaluación médica es necesaria para determinar el origen del problema.
La importancia de detectar la sarcopenia a tiempo
La pérdida de fuerza muscular puede avanzar de manera gradual y afectar la movilidad y la independencia del adulto mayor.
Por eso, identificar cambios en la fuerza, la marcha y la capacidad para realizar actividades cotidianas permite intervenir oportunamente y establecer estrategias orientadas a conservar la funcionalidad.
Atención geriátrica en Clínica Risso
El cuidado del adulto mayor requiere una evaluación integral que considere no solo las enfermedades, sino también su movilidad, nutrición, funcionalidad y nivel de independencia.
Si tú o un familiar presenta pérdida progresiva de fuerza, dificultad para caminar, caídas o problemas para realizar actividades que antes hacía con facilidad, una evaluación por Geriatría puede ayudar a identificar los factores involucrados y establecer un plan de atención adecuado.